El viento que te golpea en la cara, la sensacion de la arena recorriendo la geografia del cuerpo y la tarde que lentamente nos muestra su agonia de tarea cumplida. Es un dia mas junto a esa playa que es tuya y es mia, porque solamente necesitamos hacernos complice de ella para recibir las mas entrañables sensaciones, de paz, de armonia, de excitacion y de sorpresa que tienen el sello inconfundible de un dia de a dos. Esas tardes cuando el sol deja de abrazarnos para solamente acariciarnos y el largo y meditado camino de regreso a nuestros pequeños espacios de descanso.Mañana la experiencia de un nuevo dia, no sera el rutinario sendero acostumbrado a nuestras obligaciones cotidianas, no, esta vez el inicio del camino hacia vos, nos depara la ilusionada aventura de lo que va a suceder, nuevas caras, nuevas amistades y la charla que distiende en el largo comentario de un mate compartido. Todo es distinto y aunque sea por un instante trabajamos en la hermosa artesania de ser aunque sea por algunos instantes, nosotros mismos. Cuando ser acerca el momento del regreso, algo en nuestros corazones queda prendido de aquella dibujada geografia, las olas rompiendo sobre la orilla, la bravura de un mar que nos marca su territorio pero que tambien nos invita a cubrirnos con su belleza. Mis mejores recuerdos y presentes los vivi en aquella playa, solo, de a dos, simplemente con la alegria de saber que muy pronto volveremos a encontrarnos para soñar con la esperanza puesta en un mañana mejor.


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