Despues de estar un rato frente a la imagen, algo diferente y emotivo circulo por todo mi ser, y crecio a partir de ese instante mi deseo mas ferviente de conocer en profundidad como nunca habia sucedido, la vida y obra de la Virgen Maria, hasta ese instante para mi nada mas y nada menos que la Madre de Jesus, verdadero Dios y verdadero Hombre. Pero San Nicolas nos tiene reservados esos pequeños "detalles" que a travez de innumerables testimonios de distinta data confluyen en un lugar tan comun y tan especial la fe en nuestro Señor de la mano de Maria. En mi viaje de regreso a Buenos Aires, se iban repetiendo a travez de esos 240 Kms, ese pequeño lugar del mundo, donde uno sentia que un pedazo de cielo estaba presente, la imagen de la Virgen que a orillas del Parana, sitio donde se consolida la construccion del Santuario, parecia la de una campesina que con su hijo en brazos, esperaba al final de la tarde, el regreso del esposo que con las tareas del campo luchaba dia a dia para cuidar a su familia. Quizas esa imagen tan divina pero tan humana a la vez, fue la que me acerco definitivamente a ir poniendome en las manos de Maria, empezaba a partir de ese instante a tomar contacto con la importancia de la oracion y fundamentalmente con el Rosario, la oracion preferida de la Virgen, porque tambien me habia enseñado uno de los libros de un santo, Luis Maria Griñon de Monfort, que hay muchas maneras de llegar a Dios, pero la mas segura y amorosa era de la mano de Maria. Por hoy nos quedamos aca, pero les prometo transmitirles todas las experiencias y vivencias que San Nicolas me regalo, porque cuando llegas a ella y la sentis te das cuenta porque es La Ciudad de Maria....




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