
Un momento para dos almas que con el complemento de sus cuerpos, se encuentran a la hora de siempre en ese lugar que por fundacion propia ya es de ellos. Las tazas de cafe, la cuchara con su rebeldia hervida llenando de ruido el silencio complice, un tono a media luz y una sutil melodia que llega de alguna radio perdida en el mostrador. Buscan siempre los mismos rincones para que la indiferencia de sus presencias no se mezclen con el ajetreado paso de los ocacionales clientes. Son ellos, ya tienen nombre propio, vienen los de las cinco, menciona el mozo pronto para atenderlos, lo mismo de siempre? lo sabe de antemano pero lo inquieta la posibilidad de ser aunque sea solo por un momento parte de esa geografia amorosa.
Se miran a los ojos, sus manos entrelazan vaya a saber que sueños percibidos, sus cuerpos se mueven graciosos al compas de las sillas nostalgiosas, son simplemente una pareja que encuentra en el solitario espacio de aquel bar el momento justo para prolongar su vida de a dos. Tal vez la mañana los encuentre al despertar alojados en su mezquina comodidad de a uno, seran capaces tal vez, de jugarse por ese amor con destino de sombra, podran vivir a la luz de cada dia aquello que los une con la firmez de un para siempre.............
Mientras tanto el nuevo dia los sorprende con la misma amorosa costumbre de compartir una vez mas, un cafe de a dos....................

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