Ultimo fin de semana de vacaciones de invierno, la casa de a poco se ira poniendo en orden, tal vez como nunca en este tiempo, la necesidad de preservar la salud de nuestros hijos del flagelo de la Gripe A, motivo que la reunion en casa fuera mas consecuente que lo comun a esta epoca y situacion del año. Generalmente estas fechas proponen las salidas en grupo, los viajes a destinos medianamente prefijados y sobre todas las cosas el descanso reparador de esta mitad del año donde las vacaciones del verano van quedando en el olvido y es necesario un breve intermedio de ser posible para llegar al final de otro año.
Es verdad tambien, que toda situacion extrema como la que tiene que ver con la salud, propone tambien distintos enfoques en la vida de relacion y en cuanto a familia se trata podemos hacer una vuelta de rosca en privilegiar el encuentro y no tanto la salida por si misma, el dialogo a correr porque no llegamos en horario a determinada funcion de cine o teatro, en compartir en casa esos tiempos que la urgencia nos obliga a relegar, pero por sobres todas las cosas estar juntos y no amontonarnos, encontrarnos y no despedirnos, hablarnos y fundamentalmente escucharnos. Siento que podemos hacer un balance positivo de esta manera de compartir las vacaciones de los chicos, claro no es comun a estos tiempos pasarlos mas adentro que afuera, pero, un justo balance nos regala la hermosa armonia de vivirlo en familia. Reflotar estas vivencias y cientos mas por supuesto, nos dara la llave de una sociedad mas humanizada, sin tanto rencor, sin tanta violencia, sin tanta desigualdad, ese cansancio que trae cotidianamente la noticia que repica, que no niega la realidad pero la exsacerba y multiplica, la imagen de volver a las fuentes de aquellas cosas que no son moda ni pasaran con el tiempo nos permiten igualarnos definitivamente, el amor, la esperanza, la fe, no te parece?

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